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Novedades del 2007

Poemas de Teódulo López Meléndez en catalán

Traducción de Pere Bessó (Tomado de www.bublegum.net/perebesso)
Pere Bessó (Valencia, 1951). Licenciado en Filología Moderna. Catedrático de Lengua y Literatura Españolas en el IB de Mislata. Publicó, inicialmente en castellano, una plaqueta Cenáculo de Sombras (1972) y un poemario Imágenes (1976) perteneciente a una trilogía que el autor dejó inédita. En catalán ha publicado por este orden: Herbolari de silencis;  Mediterrània; L'Alter Ego; Una Estança a Alessandria; Prims Homenatges;Les llimes de la Vosgiana; Pagaràs els ous de cugul" ; La Terra Promesa; Planetari; Iteràncies, interferències i grafitos; Minimals; Narcís de la memoria; “El pou de la set que no assacia; El Quadern de Malta. Ha traducido al castellano y al catalán poemas de D.H. Lawrence, Rustebues G. Apollinaire, I. Bonnefoy, M. Dupastre, Michel Déguy, E. Pound, J. Donne, Ronsard, A. Lowell, G. Grass, Marta Zabaleta y Robert Gurney, entre otros
DANSA

Ella dansà
des de la carn sense pell

damunt d’una mà meua
que l’alçava
a buscar
el timpà del temps

El meu cap
es feia ventre seu
i el meu altre braç
cavalcava les plantes

Ella resplendia
clorofil·la desmai
boca que baixava
buscant-me adins
DANZA
Ella danzó
desde la carne sin piel

sobre una mano mía
que la alzaba
a buscar
el tímpano del tiempo

Mi cabeza
se hacía vientre suyo

y mi otro brazo
cabalgaba las plantas

Ella resplandecía
clorofila desmayo
boca que bajaba
buscándome adentro

D’AMANT

Saber-t’hi
amb aquesta quietesa del llenguatge
         en els dies
        en aquest saber
insignificant i dolorós
        d’amant
DE AMANTE
Saberte allí
con esta quietud del lenguaje
         en los días
        en este saber
insignificante y doloroso
        de amante

ON CAMINAR EL MEU PERFIL D’ESTRANY

El suro penetres tortuosa
percudint el cròtal
lanceolada
adobant coixins de fusta
on caminar
el meu perfil d’estrany
DONDE CAMINAR MI PERFIL DE EXTRAÑO
El corcho penetras tortuosa
percutiendo el crótalo
lanceolada
curtiendo almojayas
donde caminar
mi perfil de extraño


PRL, Primera Revista Latinoamericana de Libros

PRL, la primera revista de libros e ideas de circulación hemisférica. Con los libros más recientes e importantes, y el comentario más calificado. Desde literatura hasta ciencias exactas, pasando por historia, política, economía, filosofía.

Nuestros colaboradores: Santiago Roncagliol, Rodrigo Fresán, Fernando Cervantes, Rubén Gallo, Thomas Pogge, Pablo de Santis, Fernando Leal Carretero, Michael Taussig, Germán Carrera Damas, Albert Fishlow, Carmen McEvoy, Alberto Fuguet, Pedro Guibovich, Carlos Aguirre, Jorge Volpi, Piedad Bonnett, Carmen Boullosa, Montserrat Alvarez, Mariana Enríquez, Cynthia Radding Pablo Alabarces, Edmundo Paz Soldán, Iván Jaksic, Mary Roldán Victoria Murillo.
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III Congreso Internacional de Metapoesía en Venezuela (Octubre 2007)

Se convoca  a todos los miembros del MIM, metapoetas, poetas, escritores, editores, críticos, dramaturgos, cronistas, ensayistas del mundo, interesados en la literatura posmoderna, transposmoderna, y el arte metaonírico al Tercer Congreso Internacional de Metapoesía IIICIM Venezuela, a realizarse en Caracas (Venezuela) durante los días del 11 al 14 de Octubre de 2007. Para cualquier información: metapoetas@gmail.com.  Organizadores en Venezuela: Luis Gilberto Caraballo, Miriam Mireles, Alfredo Cedeño. Inscripciones/Credencial. Miembros del MIM Bs. 100.000 ($25). Estudiantes Bs. 20.000 ($10). No miembros del MIM Bs. 200.000 ($50) La sede del congreso será la Universidad Simón            Bolívar           (USB) Links: http://metapoetas.blogspot.com/ http://metapapeles.blogspot.com/ http://metamex.blogspot.com/
http://metavenezuela.blogspot.com/ (en construcción)

Los objetivos del III Congreso Internacional de Metapoesía: Establecer las bases fundacionales para que la Metapoesía, el Metalenguaje y el Metonirismo junto al Manifiesto Metapoético se enmarquen en un planteamiento universal que permita trascender la frontera territorial. Se espera que se puedan abarcar temas imbricados con la Metapoesía: Posmodernidad, Transposmodernidad, Intertextualidad, Transculturismo, Globalidad. Se celebrará en esta fecha los diecisiete años del Movimiento Internacional de Metapoesía (MIM).


Los cuentos de Fernando Ruiz Paños

Fernando Ruiz Paños (Fernando Clemot), (Barcelona, 1970), es ciertamente un narrador español de primera línea. No en balde anda por los 20 premios ganados, por lo que resultaría oneroso elencarlos. Basta mencionar el último, el Premio Internacional Kutxa Ciudad de San Sebastián 2006, porque ese se lo dieron por  El café de los portugueses, que es el cuento que acabamos de leer y que nos deja absortos. Un encuentro de Eça de Queirós en sus últimos meses de vida con el poeta Cesário Verde en un café de París. Memorable lectura. O este otro, Un asiento en Camões, VI Premio de Narraciones Breves Ciudad de Cádiz, donde narra –estamos seguros- un espacio de su propia vida, lo que explica que esté atado a los grandes maestros de la literatura portuguesa. La capacidad de descripción de los personajes es una muestra de talento inequívoca. Ha completado su primera novela, quizás siguiendo el camino de tantos, comenzar con la narración breve y descubrir que se le queda corta. Estamos seguros que al verla editada la crítica española va a tener que reconocer a uno de los jóvenes escritores emergentes con mayor talento. Así sea.


Teódulo López Meléndez: “Los folios del engaño”

Por Alberto Hernández*

I

Asistido por la soledad, en medio del ruido de un país en estado de ebullición, pienso en Teódulo López Meléndez, en una obra que siempre ha irrumpido cuando las explosiones de la noche viajan sin parada de estación. Se trata de Los folios del engaño, tomo que publicara Monte Ávila en 1979 y que sigue dando que hacer en mis lecturas.

Me acerco al estante donde reposan felices los lomos de la vieja editorial del estado venezolano. Saco con dedo inseguro las sesenta páginas que Teódulo escribiera luego de pasearse por sesudos estudios de política. De ese pasado recordamos Reflexiones sobre la República, Introducción a la política y el polémico El venezolano amaestrado.

Abro el libro en la página 17: “He aquí que me encuentro”, título que se nos aproxima a este querer saber hacia adónde vamos y qué nos espera de la historia que hemos vivido desde la semilla donde crece la incertidumbre.

Es una descripción del afuera y del adentro. Un repaso por un ser humano extraviado ante su propio desencuentro:

                             He aquí que me encuentro boca abajo en el tiempo.
                             He aquí que me encuentro herrumbroso y blasfemo,
                             nadando en extravagancia y mieses, con los instru-
                             mentos tensos y la tierra alegre. He aquí llegado,
                             desnudo llegando, llegado descalzo y piso mis pies
                             y mis huellas crecen.

En esta primera persona, en esta instancia del Ser, el poeta que es Teódulo López Meléndez revela su poca certeza, el momento de quien atraviesa un desierto bajo los astros encendidos, ardientes. Sin tiempo y con mucho espacio para la angustia, el hombre que habla, el que emerge del silencio, destaca su desnudez, sus olores enfermos, la afonía de una voz a punto de convertirse en alarido.

 

II

Más adelante, al paso de quien sufre los filos de las piedras, la voz interpreta cada distancia ganada en medio del sueño: “Heme aquí sonámbulo caminando las cuerdas de/ los telégrafos. Heme aquí fundido con alcanfor y viento, riendo del momento a donde he llegado”.

No hay un paisaje en esta escritura. Sólo quien habla ocupa el espacio de la mirada. Quien anda, vuelve a su pasado. Grita desde la rabia más antigua: “Heme aquí rozando vientres y metiendo migajas/ embarradas en leche en los picos que he abierto y/ en los ojos de párpados alcanforados. Heme aquí/ cirujano, desgarrando el momento con furia ancestral./ heme aquí en la furia de mis granes tiempos,/ dominando a mi antojo las aguas y los elementos./ Heme aquí en mi furia que pone las copas a barrer/ caminos. Heme aquí silente, mordiendo con mis encías”.

La decadencia del tiempo. La historia se arrastra como un reptil frente a quien se lamenta. Frente a quien degrada su aliento. Es el relato de alguien que ha pasado –y sigue pasando- por los saltos del tiempo. Es un relato de negaciones: “Ausculto mis mejores gritos y los lanzo duro como/ grandes piedras. Hoy no es día de yo admitir/ nada. Me niego a conceder”.

La dureza personal de este texto se explica en la condición primitiva del miedo. La voz de quien habla es la misma del que lee: una simbiosis que genera el mismo estupor frente a la soledad del origen: “Vuelvo a depredar, vuelvo/ a quemar con mi aliento de borracho de bencina/ y estiércol. Vuelvo a la furia que heredé de las grandes/ concentraciones de fuego. Salgo de mi cuerpo y/ de todos los cuerpos. Vuelvo a la rebelión y a los grandes alzamientos. Soy poseso de la ira y bajo mis/ pies estallan los grandes terremotos y bajo mis puños/ cerrados caerán los muertos y de mi lengua haré/ de nuevo tiras para atar y maldecir y blasfemar como/ le dé la real gana a mi sexo”. La libertad de la crueldad. O la crueldad de la libertad. Que ambas andan juntas y hacen del ser humano una sola cuestión, una sola pregunta sin respuesta.

                                                                        

III

Podría parecer que un cierto hermetismo sacuda al lector, lo empuja hacia el abismo. Lo asesina con palabras. Lo verbaliza. Podría parecer, sí, que el animal que cita el poema es el mismo poeta convertido en todos los que lo leemos. Una rabia terrible lo sacude, como si los elementos, los bajo tierra, enunciaran la eternidad en boca de la muerte. “Llevo lepra y tisis, llevo amor/ y vastedad, llevo los pulmones quemados y mis bronquios/ largan. Anuncio hago que vuelvo a arder”.

Este folio, tan engañoso como verdadero, no desdeña el resto de lo que guarda en las páginas posteriores. El poeta, incansable, declara: “he aquí que comienzo a caminar mis años”.  

*Alberto Hernández poeta, narrador y periodista. Fundador de la revista literaria Umbra. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, Venezuela. Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al árabe. Obra publicada: Poesía: La mofa del musgo (1980). Amazonía (1981) Última instancia. (1985). Párpado de insolación. (1989). Ojos de afuera. (1989). Nortes (1991). Intentos y el exilio (1996). Bestias de superficie. (1998). (Este libro fue traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour, Siria, Damasco, Editorial Aljamal, 2005). Poética del desatino (2001). (Libro de aforismos). En boca ajena. Antología poética 1980-2001. Tierra de la que soy. (2002). El poema de la ciudad. Cuentos: Fragmentos de la misma memoria. (1994). Cortoletraje. (1999). Virginidades y otros desafíos. (2000). ENSAYO LITERARIO: Notas a la liebre. (1999).  CRÓNICAS: Valles de Aragua, la comarca visible. (1999), Maracay. Cambio de sombras. (2001).


El humor, la metáfora y el pasado: comprensión de la exclusión en la obra de Elisa Lerner

por Laura Febres

Una sonrisa detrás de los personajes de Elisa Lerner

El contacto con la obra de esta autora produjo en mí cierto desconcierto al principio por no poder arribar instantáneamente a una explicación precisa sobre sus juegos verbales, conceptuales e incluso sobre sus preferencias temáticas. ¿Es una feminista convencida que rechaza el concepto de la mujer objeto en su obra? Y si esto es así, por qué presenta siempre mujeres desoladas que repiten constantemente: “Si hubiera tenido un traje de novia”.

Es evidente que esta tensión en los personajes no proviene de la improvisación y el descuido en la construcción estética de su creación. Elisa Lerner no construye tipos que inmediatamente susciten en su público la aceptación o el rechazo, no pretende darnos lecciones sobre nada, y menos sobre dependencia o independencia femenina. En su lugar, construye mujeres que, como la “Señorita Rosie Davis”, nos hacen enternecer ante su propio desamparo. Estas mujeres viven de acuerdo con los patrones establecidos por la sociedad y sin embargo poseen una vía para la rebelión que les provoca un inmenso placer: el sueño.

Los personajes de su obra no son trágicos y por lo tanto no provocan una total empatía en el público; tampoco son cómicos porque no encarnan los defectos que la autora quisiera destruir en la sociedad masificada, y como consecuencia, no obtienen la burla ni el rechazo del público. La “Señorita Rosie” y “Madre” e “Hija” en Vida con Mamá están en una constante dialéctica con el público provocando alternativamente su aceptación y su rechazo. La mejor definición de la actitud de los espectadores y lectores frente a las obras es la sonrisa, que me atrevo a decir es la misma que tiene Elisa frente a su creación estética. Estamos, entonces, ante una humorista.

Es probable que esta actitud tenga una de sus razones de ser en la lectura de la literatura en idioma idish, pues ésta tiene una vena humorística muy marcada en autores como Sholem Aleijem; o también en la consulta de los escritores norteamericanos judíos contemporáneos como Nathanael West, que continúan la vena irónica de la literatura idish. El humor, a veces, es un mecanismo de defensa propia de seres extrañados que necesitan adaptarse a una sociedad inhóspita que no los persigue, pero que tampoco los acoge con alegría entre sus brazos, y por eso es tan frecuente en la literatura idish.

Elisa Lerner ha vivido toda su vida (exceptuando sus viajes al exterior) en San Bernardino, urbanización que era calificada por la mayoría de los caraqueños como un barrio judío; por lo tanto, no es un atrevimiento pensar que su educación tuviera una marcada tendencia hacia la idiosincrasia del grupo, lo que contribuiría a separarla un poco de la sociedad caraqueña. A esto hay que agregar otro ingrediente de aislamiento: su condición femenina. No es una coincidencia que sea Teresa de la Parra una de las pocas creadoras con humor reconciliado –no sátira ni burla– de nuestra tradición literaria de la primera mitad del siglo XX. La mujer intelectual sigue no siendo bien vista por muchos grupos sociales en Venezuela y probablemente Elisa Lerner haya sentido el mismo rechazo, aunque menos explícito, que sintió Teresa de la Parra en su época.

Muchos críticos consideran el humor como una de las más fieles expresiones de la conciencia contemporánea. El humor presupone la ironía ante la creación artística y, como consecuencia, el continuo cuestionamiento ante la misma. El autor humorista siempre trata de mostrar el anverso y reverso del mundo para que, al relativizarlo, no nos parcialicemos por este o aquel punto de vista en la obra. Por medio del humor se conserva la distancia ante la creación artística y, como consecuencia, la frialdad para realizar un análisis de los puntos positivos y negativos que están contenidos en todas las cosas.

Elisa Lerner nos muestra personajes que contienen en sí el anverso y el reverso de la condición femenina: dependientes generalmente de la figura materna, obedientes y poco críticos en el trabajo, insatisfechos sexualmente y sin posibilidades para conseguir lo que desean por falta de iniciativa; sin embargo, son personajes dueños de un mundo propio y único que si se destruyera nos haría perder una de las partes más importantes de la realidad humana.

El símbolo como un recurso estético en la obra de Elisa Lerner
Para tratar este punto he escogido las dos obras teatrales más extensas de la autora: En el vasto silencio de Manhattan escrita en 1963 y Vida con Mamá representada en 1975 por El Nuevo Grupo.
Entre estas dos obras puede muy bien estudiarse el desarrollo de una conciencia estética, sobre todo en la evolución de la metáfora y en el empleo de las técnicas dramáticas. La temática de ambas obras sigue siendo parecida: el desamparo, la sexualidad reprimida por la ausencia de matrimonio, el dominio tiránico de la madre hacia la hija y la nostalgia por el pasado.
En el vasto silencio de Manhattan se observa la preocupación de la autora por hallar un lenguaje estético apropiado a las situaciones descritas. Ese lenguaje debe tener la finalidad de transgredir la vulnerabilidad personal del artista y conseguir la forma certera de expresión del arte:
Tu tarea de artista era transformar la personal vulnerabilidad, el rostro más cercano en la más distante imagen.
La necesidad de expresarse por medio de metáforas está detrás de los parlamentos de toda la obra:
Madre, no la entiendo. Ahora parece usted estar buscando metáforas en los cielos.
Si fuéramos a caracterizar los tropos que abundan En el vasto silencio de Manhattan tendríamos que calificarlos en su gran mayoría como símiles, es decir, tropos con los dos términos de comparación expresados y con el enlace “como” uniéndolos a ambos:
…los cubiertos eran como plateados peces que jamás podrían pescar en el mantel.
Pareciera como si la autora no se atreviera a prescindir del término real de la comparación: “cubiertos”, y a expresar exclusivamente el de “plateados peces”, porque esto iría en detrimento de la claridad del texto. A veces, cuando Elisa Lerner se atreve a suprimir el primer término de la comparación, es porque éste ya ha sido especificado anteriormente y podemos captar su sentido. En el vasto silencio de Manhattan los parlamentos son muy extensos, en contraposición con la rapidez del suceder de la acción. En Vida con Mamá encontramos, al contrario, parlamentos cortos y escuetos. Esta última obra no permite el uso tan frecuente del símil, ya que éste requiere más espacio textual dentro del discurso. El efecto estético de Vida con Mamá hay que buscarlo en el choque conceptual y auditivo de los términos puestos en contacto. Las palabras, que a veces especifican más de lo dicho, en Vida con Mamá provienen de ámbitos conceptuales muy distintos y al ponerse en contacto producen algo así como un cortocircuito que ilumina los términos en cuestión. Como por ejemplo:
Madre: ¿Cuánto pesas hoy?
Hija: Lo mismo que ayer.
Madre: Estoy harta. Hasta el tope. Nunca hay variación alguna. Tus kilos son como tu vida.
Los kilos pertenecen a un sector material muy concreto y hasta frívolo del hablar cotidiano, mientras que la vida es un concepto abstracto que pertenece más bien a un ámbito espiritual. Y entre estas dos palabras, si estudiamos el diálogo completo, se sobreentiende un concepto oculto: la rutina. Esta adivinanza a que se somete el espectador o lector no existe En el vasto silencio de Manhattan donde los parlamentos fluyen como un río continuo. En cambio, en Vida con Mamá el diálogo parece precipitarse en abruptas caídas y saltos donde el espectador tiene que trabajar agregando aquello que queda inconcluso.
Aunque pienso yo que es superior la riqueza temática y poética contenida En el vasto silencio de Manhattan, no es extraño que haya sido Vida con Mamá la que se representara primero con gran éxito, ya que ésta presenta mayor economía en sus elementos dramáticos. Vida con Mamá es fácil de ser representada porque sólo tiene dos actos, dos personajes y unas exigencias de montaje mucho más sencillas. En cambio, En el vasto silencio de Manhattan tendría que ser fragmentada para la total representación de sus doce actos, y exigiría una gran veteranía de la actriz principal para la interpretación de los largos monólogos de Rosie.
Sería muy interesante realizar un estudio exhaustivo de los símbolos en las obras teatrales de Elisa Lerner, que pudiera ser, incluso, extendido hasta sus ensayos periodísticos. Símbolos, porque hay objetos que se repiten con una recurrencia extraordinaria dentro de una obra e incluso se repiten en su otra obra y en los ensayos. Tal es el caso de los candelabros, los collares, la costura con todos sus utensilios: agujas, hilos y el costurero; ello en referencia a las dos obras analizadas. La naftalina, las perlas, el coche y el traje de novia en Vida con Mamá. Los sombreros, espejos, anillos de bodas, peces, el asfalto, En el vasto silencio de Manhattan.
Como vemos, no podemos referir estos objetos a ninguna simbología estructurada por una cultura patriarcal; en todo caso, podemos hablar de un simbolismo autárquico que se basta a sí mismo dentro de su propia creación y tiene que ser explicado a partir de ella. También podríamos relacionarlo con la escritura de otras escritoras, que por ser mujeres utilizan los mismos objetos de referencia. Los objetos se animan, adquieren características nunca antes soñadas, tanto desde el punto de vista de su concreción física como de sus atributos.
Existe una cierta dosis de vaguedad detrás de los símbolos de Elisa Lerner que les confiere una riqueza de la que carecerían si las palabras fueran siempre unívocas. No siempre el costurero es la memoria ni los collares simbolizan la opresión de la mujer, sino que a veces la obra se refiere al costurero y los collares atribuyéndoles la simple función que desempeñan en el acaecer diario. Uno de los símbolos más interesantes, porque tiene una cierta dosis de hermetismo, son los candelabros que aparecen claramente expresados En el vasto silencio de Manhattan y en Vida con Mamá. Los candelabros como objetos iluminan y resplandecen, y casi siempre están asociados con fuego. En las mitologías y en el psicoanálisis el fuego generalmente connota la idea de castigo y es interesante señalar que en las dos obras los candelabros son objetos temibles:
Rosie.- ¡Madre! Las luces de sus candelabros aparecen temibles: me encandilan como esos pájaros blancos que hacen más vasto el sol del otoño en las mañanas. Y es que sus palabras parecen cargar aún más de lumbre sus candelabros. Madre usted me atemoriza con esos candelabros, con esas palabras.
Objetos malignos que parecen ser el arma de exploración de la madre en los deseos más recónditos de la hija, y generalmente cuando aparecen se suscita una discusión entre ambas, donde esta última termina realizando lo que la madre quiere. El costurero, las agujas y los hilos o sedalinas, están asociados de alguna manera con el tiempo y su recuperación:
Madre: Con el tiempo, se han transformado en una insistente cinta roja, en un hilo bermellón que atraviesa mi existencia una y otra vez.
El pasado, tiempo indispensable para la definición del presente
Las obras de Elisa Lerner están ubicadas en períodos históricos muy precisos y generalmente sus personajes femeninos tienen mucha relación con la época histórica que vivieron o que está transcurriendo. En el vasto silencio de Manhattan corresponde a la crisis económica de los Estados Unidos de Norteamérica en el año 1929. Rosie Davis enloquece en el momento álgido de la crisis para recuperarse cuando la nación ha salido de ella. De la misma manera, las mujeres de Vida con Mamá recorren un largo período histórico desde la época de Gómez –descrito más que todo por la madre– hasta la democracia venezolana –vivida por la hija.
El pasado es un tiempo importantísimo para los personajes de la autora; si no los inmoviliza, les permite muy poca libertad de acción. Los personajes están siempre recordando, y si no existiera abundante literatura patriarcal al respecto, me atrevería a decir que fue a las mujeres a quienes correspondió, en las épocas pintadas por Elisa, la recreación continua del pasado. Las mujeres, al no estar, en épocas anteriores, totalmente integradas al conglomerado social, en sus luchas y ambiciones se dedicaban con mayor ahínco y paciencia a rescatar el pasado, tiempo que está siendo ignorado cada día más por la sociedad moderna:
Hombre o Tom.- … A uno la memoria le ha dejado hace tiempo ya, atrapado entre dos trenes.
El tiempo más importante para Elisa Lerner es el pasado. Es a través de él que los pueblos y los hombres pueden llegar a un intento de conocimiento de sí mismos.
Y cuando hemos cortado con el recuerdo carecemos de posesiones y ningún afecto nos pertenece. Entonces estamos absolutamente solos, y entregados a la niebla infinita de lo caótico.
Esta que parece ser una preocupación universal de la escritora, se concreta aún más cuando se trata de definir a nuestras nacientes repúblicas latinoamericanas, algunas de las cuales han tratado de destruir rápidamente el pasado. Las mujeres de Vida con Mamá recuerdan y discuten un largo período de la historia venezolana porque sintetizan en esta obra el interés personal de Elisa Lerner por ese tiempo y por la necesidad colectiva que tiene la sociedad venezolana de tener en cuenta su pasado.
En este sentido, sería interesante, y con esto concluyo el ensayo, indagar si estas claves de interpretación aquí mostradas continúan vigentes en su nueva obra De muerte lenta, recientemente publicada, o si al contrario ellas han desaparecido de la exploración literaria que hace en su novela.
Bibliografía
Adorno, Theodor y otros. El teatro y su crisis actual. Caracas: Monte Avila, 1979.
Castillo, Susana. El desarraigo en el teatro venezolano. Caracas: Editorial Ateneo, 1980.
Lerner, Elisa. Yo amo a Columbo. Caracas: Monte Avila, 1979.
                   Una sonrisa detrás de la metáfora. Caracas, Monte Avila, 1979.
                   .  Vida con Mamá. Caracas: Funda-Arte, 1981.
Suárez Radillo, Carlos Miguel. 13 autores del Nuevo Teatro Venezolano. Caracas: Monte Avila, 1971.
 
Laura Febres, Licenciada en Letras de la UCAB, profesora de la Universidad Metropolitana de Caracas. Ha publicado numerosos ensayos como Cinco perspectivas críticas sobre la obra de Teresa de la Parra, Pedro Henríquez Ureña. Crítico de América, Historia de Mario Briceño Iragorry e infinidad de artículos en revistas especializadas.

 

 

 


“Adama Ramada” recuerda a Louise Labé

Casi cinco siglos y medio después de su muerte la dama lionesa, Louise Labé (1516?-1566), conocida también como la bella cordelera, sigue fascinando a cuantos se acercan a su vida y a su obra. Louise Labé, representa el arquetipo femenino del "Humanismo Renacentista" y pertenece a la que se dio en llamar Escuela Poética Lionesa, derivación de la famosa Pléyade fundada por Pierre de Ronsard (1524-1585) y Joachim du Bellay (1522?-1560). El Debate de Locura y Amorno constituye tan sólo un documento literario de principal interés sino que además expone, con profundidad, las ideas filosóficas y poéticas de la época, al igual que la mayor parte de los diálogos renacentistas. Amor y Locura, locura y amor, locura de amor, un tema muy en boga desde hacía siglos y que llenaría buena parte de las reflexiones del siglo XVII y hasta del XVIII: su naturaleza, sus matices, su lugar en el microcosmos humano, y sus consecuencias, contemplados desde la perspectiva del neoplatonismo renacentista pero también de la tradición poética y reflexiva francesa, que ya a partir de la Edad Media comenzara a girar en torno al amor —a Dios, a la naturaleza o a la dama o el caballero sublimes, tributo constante al heroísmo y la épica caballeresca de la Chanson de Roland.

La traductora y autora del ensayo introductoria es Lourdes Rensoli, nacida en La Habana (Cuba) en 1952. Licenciada en Filología Hispánica, se especializó en Literatura Medieval española y en Historia de la Filosofía. Es autora, entre otras, de las siguientes publicaciones: El problema antropológico en la concepción filosófica de G. W. Leibniz, Quimera y realidad de la razón: el Racionalismo del siglo XVII,  Paracelso, alquimista y filósofo, El principio del psiquismo en la filosofía de Leibniz. Calenda del mes frío(poesía), Júpiter ante el pararrayos(poesía) y Mester de Trovadora(poesía).

www.adamaramada.org


Un poeta mayor en tiempos de silencio: Oscar Portela

Por    Abel Posse

Hace ya varios lustros recibí el primer libro de Oscar Portela con un título heideggeriano: Senderos en el bosque. Llegaba con un poema-prólogo del admirado Francisco Madariaga, poeta de tierras, aguas, aguardientes y paisajes. El libro de Portela, en una cuidada edición de Torres Agüero fue una de esas espaciadas sorpresas que suelen darnos los hechos literarios mayores. Cuando esto pasa uno siente que la obra leída pasa a formar parte de esa inexorable antología interior, antología de fondo que llevamos para siempre. Por sus temas, por su fuerza expresiva y por su despliegue de lenguaje, Oscar Portela se instalaba en una dimensión distinta a las de las tradiciones de la poética de su tiempo. Recogía la fuerza celebrativa y la voz grande de los mayores poetas americanos. Sin timidez de poeta joven, pensé que Portela era un portador de una palabra iluminada, de profeta en tiempos de dioses huidos. En ese libro citado, el poema Los asilos, superaba a los poetas como Enrique Ramponi en su Piedra Infinita y se ponía a la altura del Neruda de Alturas de Machu Pichu o del Lugones de Las Montañas de Oro, cuando el poeta se atreve a ser un testigo cósmico y osa "El canto grave que entonan las mareas/ Respondiendo a los ritmos de mundos lejanos.../ El poeta es el astro de su propio destierro..." Y Portela parece responderle a este Lugones fundacional: "Nunca sabrás el origen del canto/ pero hallarás el canto del origen". Hace ya tres meses la cámara de diputados honró a Oscar Portela con la entrega de una plaqueta de homenaje. El poeta presentó su libro más reciente, Claroscuro en una recepción en el Club del Progreso. Nos reencontramos después de años. Y tuve la oportunidad de destacar ante escritores y críticos lo que más o menos expreso en esta nota: admiración por haber ubicado la palabra en la altura de su máxima posibilidad temática, la pregunta sobre El puesto del hombre en el Cosmos, como escribiera Max Scheler. Mientras esperaba mi turno para hablar, hojeé el libro que se presentaba y encontré como acápite del último poema del mismo estas líneas que Portela tomó de las cartas de la locura de Nietzsche: "Después que me hubiereis descubierto, imposible sería ya perderme."Nietzsche escribió esa verdad cuando nadie lo leía ni respetaba, salvo un grupo de iniciados como Rilke, Lou Andrea Salomé, George Brandes o Jacob Burckhardt. Nada más aplicable a Oscar Portela en la despoetizada Argentina de hoy. Días después de ese reencuentro, Portela envió a varios amigos el poema que se publica en esta página, donde reencuentra aquella voz que tanto me impresionó en Senderos en el Bosque, casi tres décadas atrás. Este Ofertorio de Brumas se inscribe entre sus obras mayores. Es una "celebración" existencial que tiene la grandeza, la profundidad neobíblica del profeta angustiado ante la insoportable decadencia del mundo. Mundo de "la ceguera de la Imagen y la sordera de la acústica". "Invoco las Horas de una noche sin términos". "Ignoramos si las plegarias devolverán el Mar al Mar".


Abel Posse, novelista, ensayista y articulista de reconocida trayectoria.

 

 

 

 


Nuevo número de Fórnix (Perú)

La revista Fórnix que dirige en Lima el poeta, traductor y crítico Renato Sandoval presenta un nuevo número de 400 páginas con un atractivo y abundante material: 1.- Muestra de poesía argentina actual  (Primera parte. Selección de Carlos Juárez Aldazábal y Leonardo Martínez).– Jorge Leonidas Escudero / Ana Emilia Lahitte / Néstor Groppa / Juan Carlos Bustriazo / Rodolfo Godino / Santiago Sylvester / Julio Salgado / Paulina Vinderman / Daniel Freidemberg / Rafael Felipe Oterino / Leopoldo Castilla / Graciela Ester Zanini / Vicente Muleiro / Jorge Boccanera / Carlos Busignani / Juan Carlos Moisés / Susana Ada Villalba / Susana Cella / Sergio de Matteo / Emiliano Bustos2.- Luis Bravo -Huérfanos, iconoclastas, plurales: la generación poética uruguaya del 80  3.- Zoom 80: Muestra de la poesía uruguaya actual – Alicia Migdal / Rafael Courtoisie / Jorge Castro Vega / Elder Silva / Sylvia Riestra / Aldo Mazzucchelli / Gustavo Wojciechowski "Maca" / Héctor Bardanca / Agamenón Castrillón / Ana Cheveski / Andrea Blanqué / Lalo Barrubia / Silvia Guerra / Álvaro Ojeda / Hebert Benítez Pezzolano / Julio Inverso 4.- Martha Canfield - Cristóbal Colón en la narrativa hispanoamericana 5.- Andrés Ajens - Don de fronteras, don de Andes. Hacia el Atau Wallpaj p'uchukakuyninpa wankan  6.- Teódulo López Meléndez - Globalización y cultura 7.-Leopoldo Castilla - La redada 8.-       Pedro Granados - Soledad impura 9.- Iván Carvajal - Alfredo Gangotena, poeta del extrañamiento 10.- Roberto Forns - Sarajevo: dos planos 11.-Johann Page - Vuelta a la otra margen 12.- Óscar Wilde - La verdad de las máscaras. Un apunte sobre la ilusión (Traducción de Delia Pasini) 13.-Raúl Mendizábal – Poemas 14.-       Amparo Osorio –Poemas 15.- Alfredo Fressia - Senryu o el árbol de las sílabas 16.- Susana Szwarc - Tres historias azarosas 17.- José Kozer - Tres poemas 18.-María Teresa Andruetto - Pavese en mi escritura 19.- Fernando Corona - Dos poemas 20.-Alejandro Susti - Discurso y poder en Hombres de caminos de Miguel Gutiérrez 21.- Hardy Rojas – Semper novus poeta. Entrevista a Enrique Verástegui 22.-Alejandro Schmidt - Cartas desde el diván 23.-       Javier Llaxacóndor - Tres textos tenues 24.-     Cecilia Romana – Poemas 25.-     Damaris Calderón – Rastros 26.- Samuel Bossini – Talismanes 27.-Breve muestra de la poesía nicaragüense – Enrique Fernández Morales / Fernando Silva / Octavio Robleto /Francisco de Asís Fernández / Gioconda Belli / Daisy Zamora / Álvaro Urtecho / Gloria Gabuardi / Pedro Xavier SolísCuadra / Blanca Castellón 28.- Glauce Baldovin Poemas al desgaire 29.- Diego Martínez Lora - Vista carnívora y otros textos de cien palabras 30.- Jorge Isaías - Prosas desde la otra orilla. 31.- Roberto Forns - La aventura perdida del ecopoema. Relectura de "La carencia" de Alejandra Pizarnik.


Circula revista “El puente”

En circulación la revista “El Puente” Nº 5 con el siguiente material:
 Semblanza de Hannah Arendt: Heinz Sonntag. Las triunfales inconsecuencias y Crónica: Rafael Cadenas. El derecho a ofender: Ayaan Hirsi Ali. La insurgencia intelectual: Lisandro Otero. Pan de Jengibre: Márgara Russotto y Anabelle Aguilar. ¿Quiénes somos los intelectuales?: Stefania Mosca. Literatura y Política. En caso mexicano según Juan Villoro. Entrevista. Las estrellas literarias, clérigos, el intelectual: Eduardo Subirats. La necesaria distancia: Enrique Lynch. Literatura comprometida. A 70 años de André Gide: Ana TeresaTorres. Mao: Carlos Aguilera Desventuras de la conciencia crítica en la Cuba del "sí": Duanel Díaz. Paisajes Heroicos: Miguel Amat. Chomsky vs. Steiner. Una correspondencia. Bolivia, el enigma indigenista: Juan Claudio Lechín. ¿Reanudación de su curso histórico por las sociedades aborígenes? o ¿hacia dónde llevan a Bolivia: Germán Carrera Damas. El mito de la comunidad total: Nelly Arenas. El Estado Rentista: Mentiras verdaderas: Ezio Serrano. El manifiesto de Euston. Las palpitaciones del mundo: Elizabeth Burgos. La bandera de Chile: Elvira Hernández. Deseo de Precisión: Nathan Zach


La nueva generación de narradores de Latinoamérica a Bogotá en agosto

Luego de una votación abierta al público y de la selección del jurado, integrado por Piedad Bonnet, Oscar Collazos y Héctor Abad, se presentó el listado del nuevo grupo de escritores más representativos de la literatura actual en el continente y el Caribe. El resultado de Bogotá 39, arrojó tres argentinos; un boliviano; cuatro brasileños; dos chilenos; seis colombianos; cuatro cubanos; dos ecuatorianos; un salvadoreño; un guatemalteco; cuatro mexicanos; un panameño; un paraguayo; tres peruanos; un puertorriqueño; un dominicano; dos uruguayos, y dos venezolanos. En la nómina, 11 mujeres de diversas nacionalidades.

Argentina: Gonzalo Garcés, 33 años. Dos novelas publicadas: Diciembre y Los Impacientes, con la cual ganó el Premio Biblioteca Breve. Pedro Mairal, 37 años. Publicó obras como Tigres como los pájaros (Mención Premio Fortabat), Una Noche son Sabrina Love (Premio Clarín de Novela). Su última publicación, Consumidor final. Andrés Neuman, 30 años. Sus novelas Bariloche (1999) y Una vez Argentina (2003), fueron finalistas del Premio Herralde de Novela.

Bolivia: Rodrigo Hasbún, 27 años. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra en 2002, y en 2006 publicó el libro titulado Cinco.

Brasil: João Paulo Cuenca, 29 años. Ha publicado novelas como Cuerpo presente (2003) y ha participado en antologías como Paralelos y Prosas Cariocas, entre otras. Adriana Lisboa, 37 años. Recibió el Premio José Saramago (2003, Portugal). Sus obras más importantes son: Os fios da memoria, Sinfonía en Bronco y Caligrafías. Santiago Nazarián, 30 años. Ganador del Premio Fundación Conrado Wessel de Literatura en 2003, con su obra Olivio. Verónica Stigger, 34 años. Su obra más exitosa es O trágico e otras comédias.

Chile: Álvaro Bisama, 32 años. Ha escrito Postales urbanas y Zona Cero, ejerce como crítico literario para varios medios de comunicación de su país. Alejandro Zambra, 32 años. Poeta también, es autor de una primera novela titulada Bonsái, publicada por Anagrama.

Colombia: Antonio García, 35 años. Ganador del Premio Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos en el que trabajó un año con el escritor Mario Vargas Llosa. Ganador del Premio Rolex de Novela, ha escrito Su Casa es mi Casa y Recursos humanos. John Jairo Junieles, 37 años. Ha publicado Papeles para Iniciar el Fuego, Temeré por mí al terminar estas líneas y Con la luz que me queda basta. Pilar Quintana, 35 años. Cosquillas de Lengua fue su primera novela. Acaba de publicar Coleccionista de Polvos Raros. Ricardo Silva, 32 años. Poeta, autor de teatro, ha publicado en narrativa: Relato de Navidad en la Gran Vía y Parece que va a Llover. Antonio Ungar, 30 años. Ha publicado un libro de relatos cortos, titulado Trece circos comunes, De ciertos animales tristes, Zanahorias voladoras y Las orejas del lobo. Juan Gabriel Vásquez, 34 años. Ha publicado tres novelas, entre ellas, Los Informantes, que ha comenzado a ser traducida en varios países.

Cuba: Wendy Guerra, 37 años. También es poeta, ha publicado, la novela Todos se van y ha participado en compilaciones de literatura, dentro y fuera de Cuba. Rolando Menéndez, 37 años. Ha escrito tres libros de relatos, Alguien se va lamiendo todo, premio David (de Cuba), El derecho al pataleo de los ahorcados, Premio Casa de las Américas y La piel de Inesa, Premio Lengua de Trapo Narrativa, entre otros premios. Ena Lucía Portela, 35 años. Ha escrito: El pájaro: Pincel y tinta china; El viejo, el asesino y yo, Premio Juan Rulfo, entre otras obras. Karla Suárez, 38 años. Su primera novela, Silencios, fue galardonada con el Quinto Premio de Lengua de Trapo.

Ecuador: María Gabriela Alemán, 39 años. Ha escrito, En el país rosado, Maldito corazón, Zoom y el guión para teatro, Acróbata del hambre, entre otras obras. Leonardo Valencia, 38 años. Entre sus obras principales se cuentan: El desterrado y La luna nómada.

El Salvador:Claudia Hernández, 32 años. Ha escrito Otras ciudades, Mediodía de frontera, Olvida uno. Es ganadora de los premios Juan Rulfo y Anne Seghers, este último en Alemania.

Guatemala: Eduardo Halfón, 36 años. Algunas de sus obras son: El ángel literario, Esto no es una pipa y Saturno.

México: Álvaro Enrigue, 38 años. Ha escrito: La Muerte de un instalador, Hipotermia y Virtudes capitales, entre otras. Recibió el premio Joaquín Mortiz. Fabrizio Mejía Madrid, 39 años. Ha publicado obras como Viaje alrededor de mi padre, Pequeños actos de desobediencia y Entre las sábanas. Guadalupe Nettel, 35 años. Ha escrito: Juegos de artificio y El huésped, entre otras obras. Ha sido galardonada con varios premios en México y Francia. Jorge Volpi, 39 años. Autor de A pesar del oscuro silencio, La zaz de los sepulcros, El Temperamento melancólico y ha sido ganador de los premios Biblioteca Breve, Deux Oceàns y Grizane Cavour.

Panamá: Carlos Wynter Melo, 36 años. Ganador del Premio Nacional de Cuento José María Sánchez, entre sus obras se encuentran: El escapista, Desnudo y otros cuentos.

Paraguay: José Pérez Reyes, 34 años. Su obra más conocida, Ladrillos del tiempo, representa a la generación del 90, narradores surgidos después de la caída de la dictadura.

Perú: Daniel Alarcón, 30 años. Su primer libro, Guerra a luz de las velas, fue finalista del premio Pen/Hemingway 2006. Su primera novela Radio Ausencia, será publicada en español en julio de 2007. Santiago Roncagliolo, 32 años. Ha publicado la novela El Príncipe de los caimanes y, en el 2003, fue elegido como nuevo talento por la cadena de librerías FNAC. Con la novela, Abril rojo, recibió el premio Alfaguara en el 2006. Ivan Thays, 39 años. Ganó el Premio Príncipe Klauss de Holanda y fue finalista del Premio Rómulo Gallegos, de Venezuela, por la novela La disciplina de la vanidad.

Puerto Rico: Yolanda Arroyo Pizarro, 37 años. Es autor de un libro de cuentos, Origami de cuentos, y de la novela Los documentados.

República Dominicana: Junot Díaz, 39 años. Ha escrito Israel Drown, una colección de cuentos escritos en inglés y está escribiendo su primera novela, The Cheaters, Guide to Love. Participó en el Encuentro Internacional de Escritores, Otras Literaturas, en el marco de Bogotá, Capital Mundial del Libro.

Uruguay: Claudia Amengual, 38 años. Es autora de las novelas, La Rosa de Jericó y Vendedor de escobas. Pablo Casacuberta, 38 años. Ha escrito Aquí y ahora, Ahora le toca al rlefante, La Parte de abajo de las cosas y Esta máquina roja, entre otras.

Venezuela: Rodrigo Blanco Calderón, 26 años. Ganador del Concurso de autores inéditos de la editorial Monteavila, mención narrativa 2005, con el libro Una larga fila de nombres. Slavko Zupcic, 37 años. Ha recibido numerosos galardones, varios de ellos por ser también escritor para niños. Ha publicado Dragi Sol, Vinko Spolovtiva ¿quién te mató? Y 5831204: pizzas, pizzas, pizzas.


Leda Astorga: una senda de pasión con guiño propio

Por Adriano Corrales Arias

FotoHan pasado 25 años desde que un jurado calificador le negara, en primera instancia, la aprobación del último año de la licenciatura en Artes Plásticas con especialidad en escultura, que otorga la Universidad de Costa Rica, a Leda Astorga, aduciendo que un modelador no es un escultor y que en la escultura no se puede usar el humor ni el color. Ignoraban esos profesores-jurados de la seriedad (todos eran hombres) la digna sensualidad del barro y la aguerrida resistencia de la escultora. Olvidaban, además, que la escultura clásica griega, la precolombina y la imaginería barroca, entre otras, eran policromas. Asumían esos académicos aquello de que el sabio sonríe con frecuencia pero ríe raramente.

Para suerte nuestra, del arte costarricense y latinoamericano, Leda Astorga “esculpió” su itinerario con una tenacidad, una lucidez, un desenfado y una responsabilidad, pocas veces vistas en el medio. Batallando contra la incomprensión de la academia, que siempre se ha apegado a cánones rígidos, y contra la censura velada y abierta de la mojigatería provinciana, con la pasión propia de los espíritus más libres y creadores, la artista impuso su particular visión humana y su singular propuesta estética. Además, no se dejó atrapar por la lencería de supermercado ni por las lentejuelas de la farándula, tampoco por la moda conceptual de instalarse en los mecanismos de una posmodernidad, oficial y oficiante, que dice muy poco porque teme al discurso del porvenir.
 
De allí que la propuesta de Leda sea una ruptura desacralizadora. A partir básicamente del modelado (me gusta que se “vean las huellas de las manos” dice la escultora), los materiales duros de construcción como el hormigón sólido o vaciado en hueco, la resina polyester, la marmolina, el ferrocemento y hasta el cartón sobre estructura metálica, al contrario de su uso en edificaciones frías y amontonadas, alzan el vuelo tratando de decirnos que se pueden lograr atmósferas y ambientes más cálidos y agradables. Esos materiales se ennoblecen, se “humanizan”, con el óleo o el acrílico, adquiriendo una textura más de piel y un movimiento plástico que nos conducen a un realismo extraordinariamente acogedor.
 
La irreverencia, el humor fino y ponderado, el toque cómico-satírico, la verificación de lo grotesco, el sorprendente guiño erótico, las atmósferas íntimas y tiernas; en fin la cotidianeidad doméstica y pública captada por intuición pero resuelta en una síntesis de amplios volúmenes, ricas texturas, gestos lúdicos y vistosos colores, son las características fundamentales del trabajo artístico de Leda Astorga. Las mismas conducen hacia la crítica institucional religiosa, pasando por nuestras debilidades originadas en la supuesta superioridad del hombre ante la naturaleza, hasta el placer del ocio, el hedonismo como símbolo de la opulencia o la satisfacción social. Todo dentro de una perspectiva humorística y muy femenina -cuando se trata de mujeres, que es la mayor de las veces-, en el sentido de saberse observada y de alguna manera deseada, o desde un saberse internamente plácida o colmada. Esa perspectiva rompe con el ideal de belleza grecolatino-anglosajón (patriarcal) al que muchos aspiran -la mujer modelo y el hombre atlético- porque sus formas son obesas, aunque conservan la belleza interna expresada en una plenitud de excesos.
 
Pero el aporte fundamental de Leda Astorga es la risa, ese reírnos de nosotros mismos sin perder la expectativa de mejorarnos. Porque, tal como lo expresara Charles Baudelaire, lo cómico sólo puede ser absoluto en relación con la humanidad caída. Lo cómico ordinario, o lo cómico significativo puede llevarnos, según Baudelaire, a lo cómico absoluto, es decir a lo grotesco. Lo cómico significativo es un lenguaje más claro, más fácil de comprender, y sobre todo más fácil de analizar, al mostrarnos su contenido en forma dual: el arte y la vida moral asentados en lo social.
 
Lo cómico absoluto (lo grotesco) se acerca más a la naturaleza y se presenta como una forma que requiere ser captada por la intuición artística. Su verificación más rotunda es una risa ambigua, casi una mueca espontánea pero contenida, el vértigo de la hipérbole. Y si entendemos que la risa es satánica, luego es profundamente humana, pues ya tenemos un marco apropiado para entender esa levedad ácida, a veces espesa, del humor crítico de Leda, quien, al igual que el poeta maldito francés, ha comprendido que el elemento angélico y el elemento diabólico funcionan paralelamente. Así, su propuesta se convierte en una actitud, en una respuesta.
 
Por eso Leda Astorga nos guiña desde la picaresca más "tica" (costarricense) sin por ello dejar de lado la placidez condensada con el humor y la crítica social. O nos “golpea” suavemente para ponernos en alerta, sin perder el efecto propiciatorio de la ternura y el placer, en una época violenta y excluyente cuyas normas principales son las leyes del mercado y la cultura de masas con toda su parafernalia; elementos capitales con los que se pretende homogenizar a toda la humanidad.

No hay duda, la apuesta estética de Leda Astorga es una contrapropuesta en el arte contemporáneo latinoamericano.

Adriano Corrales Arias, poeta y ensayista costarricense de reconocida trayectoria. Currículo completo en el archivo de Logogrifo

 

 

 

 


Ángel Américo Fernández en ediciones de “El salvaje refinado”

 El debate sobre los problemas epistemológicos y la teoría de la ciencia ha jalonado la reflexión contemporánea alrededor de un eje central expresado en las preguntas: ¿Qué es el saber? ¿Cuál es su composición? ¿Cómo se produce? ¿Cómo se legitiman los saberes? Este texto reconstruye críticamente las coordenadas fundamentales de este debate emprendiendo un viaje por las distintas vertientes y autores, interrogando, interpelando, pero con un empeño casi obsesivo en marcar los nudos conflictivos, los quiebres, los puntos de inflexión que separan las distintas miradas sobre el conocimiento y la ciencia. En el blindado tablero lógico- empírico de la ciencia ¿hay un lugar para lo hermenéutico y lo fenomenológico? En ese recorrido se hace patente un esfuerzo por explorar y sacar a flote las franjas de irracionalidad y de paralogía que subyacen al interior del discurso científico. De eso trata este texto, Problemas epistemológicos de la ciencia: crítica de la razón metódica, que puede ser leído en las claves de una crítica radical del positivismo DE nuestro colaborador habitual Ángel Américo Fernández y que acaba de ser publicado por las ediciones de “El salvaje refinado”.

Ángel Américo Fernández, Ciudad Bolívar, Venezuela. Profesor de Historia egresado del Pedagógico de Maturín, 1979; Maestría en gerencia de la educación. Se ha desempeñado como Profesor de post grado en la cátedra de Filosofía de la Ciencia, Universidad Gran Mariscal de Ayacucho. Investigador en los campos de la Epistemología y Filosofía Política. Director de Fundaepisteme-Bolívar (1994-2006) organización académica dedicada al debate contemporáneo filosófico, ético y político.    


Baldomero Sanín Cano, cincuenta años después

Por Harold Alvarado Tenorio

Nacido cuando el proceso de emancipación cultural de América Latina estaba en pleno ascenso, Baldomero Sanín Cano fue un agente del pensamiento progresista de finales del siglo pasado y uno de los críticos y voceros del Modernismo.
Ensayista, periodista y diplomático, durante más de seis décadas representó a esa clase de intelectuales para quiénes el sentido de universalidad fue un imperativo espiritual y moral. A finales del siglo pasado el cosmopolitismo fue una novedad que abrió las fronteras culturales, comerciales y económicas de un continente que había vivido aislado del resto del mundo. Para su generación el interés por Europa, con sus ya viejas capitales -París y Madrid-, como centros del mundo, pasarían a un lugar casi secundario al extenderse también hacia los acontecimientos que protagonizaban Londres, New York, Estocolmo, Moscú y Berlín. En sus notas periodísticas, como en sus ensayos, evaluó el devenir del mundo cultural europeo creando una visión latinoamericana de esas culturas, a las cuales, muchos rendían un culto acrítico. Por ello representa al latinoamericano que, deslumbrado por Occidente, pausadamente, como había sucedido con Andrés Bello, fue eligiendo para nuestra manera de ser los elementos que mejor ayudarían a fortalecerla y a definirla.
Sanín Cano recopiló en algo más de media docena de volúmenes los trabajos que consideró más interesantes de su obra. Libros más antológicos que monográficos, donde recoge artículos de prensa y revistas creando un cuerpo de ideas que ofrecen al lector un vigoroso trazo de su pensamiento.
Influenciado por Enrique José Varona y Jorge Brandes, logró rectificar el descrédito en que había caído un género donde era habitual creer, que para su ejercicio, no se requería preparación cultural y menos aptitudes literarias. En Varona aprendió la voluntad de investigar con método y seriedad antes de opinar y la necesidad de tener un vasto conocimiento de la historia de los pueblos, en especial los latinoamericanos. Como Varona, a Sanín Cano también interesaron la política, la pedagogía, la sociología, la literatura y la filosofía. Su afinidad con Brandes no sólo fue formal -ambos asumieron una postura irónica y escéptica ante el mundo de su tiempo- sino que debieron reaccionar contra las sociedades retardatarias donde habían nacido: contra la ortodoxia protestante danesa y el tradicionalismo católico colombiano.
Escribió sobre Taine, Nietzsche, Ibsen, Altemberg, Woodsworth, Marinetti o Eliot sin olvidar a sus poetas preferidos: Silva, Darío, Lugones, Barba Jacob, Caro y Storni. Eva Klein sostiene que su estilo es ecléctico pues toma un poco de diversos modelos sin adherirse dogmáticamente a ninguno, desarrollando una crítica orgánica, fundamentada en la observación atenta del texto y en la investigación del temperamento del escritor. Se aleja así de la valoración superficial o impulsiva que los periodistas suelen practicar y supera también las limitaciones del impresionismo modernista.

Para Hernando Téllez, su prosa representa un ejemplo solitario de sobriedad y contención:
Enjuta y austera, parecía una prosa de secano en medio de la viciosa abundancia y la inútil fertilidad. Su astringencia estilística desencataba a todos cuantos se creyeron guardianes de una riqueza verbal que no era riqueza sino acumulación de retórica. No podían advertir en este último diseño, la secreta palpitación de un estilo despojado voluntariamente de toda vanidad y de todo accesorio.

Natural de Ríonegro, Baldomero Sanín Cano nació en 1861, estudió en la Escuela Normal de su pueblo, donde recibió grado de Instructor en l880, trabajó como maestro durante cinco años en la Escuela Superior de Titiribí y la Elemental de Niños de Medellín y en las Normales de Antioquia y Caldas. Fue superintendente del primer tranvía de Bogotá, Secretario y Ministro de Hacienda (encargado) y Representante a la Cámara. Asistió a la Asamblea Nacional Constituyente y en l909 viajó a Londres como delegado de la Compañía del Ferrocarril de Girardot. Fue cónsul de Colombia en Londres y Ministro Plenipotenciario en Argentina, miembro de la Comisión de Cooperación Intelectual de Santiago de Chile y representante de Colombia en la VIII Conferencia Panamericana de Lima. En sus últimos años fue rector de la Universidad de América en Bogotá. Entre sus libros figuran Administración de Reyes (l904-l909), (l909); La civilización manual y otros ensayos, (l934); Ensayos (l942); De mi vida y otras vidas (l949); Tipos, obras, ideas (l949); El humanismo y el progreso del hombre (l955) y Pesadumbre de la belleza y otros cuentos y apólogos (l957). Su obra ha sido recopilada en Escritos, Bogotá, l977, con prólogo de Juan Gustavo Cobo Borda y en El oficio del lector, Caracas, s.f., con introducción y cronología del mismo autor. Murió en 1957, hace cincuenta años.

 Harold Alvarado Tenorio, poeta y editor colombiano. Dirige la editorial de poesía Arquitrave www.arquitrave.com. Currículo completo en el archivo de Logogrifo.

 

 

        Lerner, Elisa. Vida con Mamá. p. 29.

       Suárez Radillo, Carlos. 13 Autores del Nuevo Teatro Venezolano. En el vasto silencio de Manhattan. p. 326.

       Ibid, p. 301.

       Ibid, p. 300.

        Lerner, Elisa. Vida con Mamá. p. 16.

       Suárez Radillo, Carlos. 13 Autores del Nuevo Teatro Venezolano. En el vasto silencio de Manhattan. p. 300.

       Lerner, Elisa. Vida con Mamá. p. 31.

        Suárez Radillo, Carlos. 13 Autores del Nuevo Teatro Venezolano. En el vasto silencio de Manhattan. p. 330.

           Lerner, Elisa. Vida con Mamá. p. 31.

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