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Novedades del 2008

XVIII Congreso Mundial de Poetas-Acapulco 2008

Bajo los auspicios de la Academia Mundial de Arte y Cultura, Inc. UNESCO y registrada en California, E.U.

 

Queridos hermanos poetas:

Es un gran honor para los que conformamos el Comité Organizador del XXVIII Congreso Mundial de Poetas (WCP), dirigirnos a ustedes para extenderles la más cordial invitación para asistir a este Congreso que se celebrará del 12 al 16 de octubre del 2008 en Acapulco, México.

 

Nos sentimos de fiesta por tener este Congreso en Latinoamérica y deseamos compartirla con todos ustedes. Ya que la presencia de cada uno de nosotros es insustituible y nadie puede aportar lo que somos individualmente, unidos, haremos brillar a la poesía con la luz de nuestro espíritu.

Los invitamos a compartir las palabras que brotan desde la intimidad del alma, a mirarnos a los ojos, a confirmar nuestra fe en la humanidad luchando por ella con la tinta de nuestra pluma y a renovar nuestros votos incondicionales por la vida. Escucharemos ponencias que nos enriquecerán y presentaremos nuestros libros, además de danzar y cantar a la orilla del mar bajo la luz de la luna.

En Información encontrará todo lo que necesita saber sobre este Congreso, poniendo a su disposición nuestro e-mail xxviiiwcpacapulco@gmail.com para responder cualquier duda o ampliar la información que nos soliciten. En este sitio web encontrará la semblanza de los ponentes, datos de Acapulco y su clima, Post-Tour, costos y otros temas de interés, podrán llenar los formatos de registro e inscripción.

Seguiremos en contacto hasta que podamos estar todos reunidos formando un solo corazón que lata de amor por este Universo.

Con nuestros mejores deseos,
EUGENIA SOBERANIS
Vicepresidenta WAAC/WCP
Presidenta XXVIII WCP

 

Vicepresidentes:
MARILY A. REYES
The Cove/Rincón Int’l.
Presidente
 
PATRICIA GARZA
The Cove/Rincón
Delegada en México

 ERNESTO KAHAN
Vice Presidente WAAC/WCP
AIELC Presidente

http://www.uaa.edu.mx/wcpacapulco2008/index.html


1º Congreso de Poetas del Mundo-Brasil 2008

Por Luis Arias Manzo* 
 

Estamos a meses de reunirnos, los poetas del mundo, en la bella ciudad de Natal, Estado de Río Grande do Norte, Brasil, país del futuro, así como lo llamó Stefan Zweig, y aunque hace ya más de sesenta y cinco años de esto, su vaticinio aún cobra vigencia, hoy más que nunca. Por eso nada más significativo y simbólico que nuestro Primer Congreso de Poetas del Mundo se lleve a cabo en este país, el país de Luis Carlos Prestes, como suelo llamarlo.

El poeta es un ente especial; tiene el don de hacer de la palabra algo bello que transciende el sentido simple cuando ésta está desnuda, el poeta la viste de una manera que la hace fuerte, espectacular, bella. Para los tiempos que vivimos es necesario que el hombre logre entenderse a través del diálogo, pero el ruido de los cañones impide que nos escuchemos, entonces se necesita imperiosamente que la voz sobrepase al retumbar de las armas, y el poeta sabe de eso. Vivimos actualmente el proceso de muerte de una etapa degenerada y el nacimiento de una NUEVA ERA en que el poeta tiene un rol determinante que jugar. El poeta no se puede quedar atrás, el poeta debe ir en primera fila, si no lo hace, es que no es un verdadero poeta, en todo caso, no es un verdadero poeta del mundo.

Como algo concreto en este combate por la vida y la paz, me fijé la ardua tarea de unir a los poetas de todo el mundo que abrazan los ideales de libertad, justicia e igualdad, y en consecuencia, creé el “Movimiento Poetas del Mundo” fijándome un ambicioso objetivo: convertir la palabra en una fuerza real capaz de influir en los destinos del mundo y en el equilibro del planeta. Luego, cuando nuestra voz resuene en los fríos palacios del Poder y llegue también al barrio que el poeta no puede dejar de visitar, debemos ser capaces de proponer una vía que nos saque del estado de decadencia que vive nuestra sociedad.

En esta tarea futurista el sujeto social es el poeta, y este poeta guerrero debe nutrirse de la realidad social, involucrarse en ella y ser capaz de abandonar el Ego. Cualquier lugar donde se desarrolle el escritor, es una trinchera de combate, porque por todas partes hay decadencia. Los políticos han fracasado; nos han arrastrado a la situación apocalíptica en que nos encontramos, por lo que hoy es necesario un cambio profundo en la estructuración de la organización del mundo, en otras palabras, creo que estamos viviendo en los límites de lo aceptable y muy cerca del inicio de una revolución planetaria, es ahí donde el escritor posmoderno tiene un rol determinante que jugar.

Es cierto que la guerra no es algo nuevo que nos sorprende, la guerra ha existido siempre; desde la noche de los tiempos en que el hombre tomó conciencia de su existencia, venimos combatiéndonos los unos con los otros, el problema es que hoy la ambición del hombre está provista de armas capaces de hacer desaparecer la vida en el planeta en pocas horas. Lo que estamos viendo en Medio Oriente es una etapa de un nefasto proyecto muy ambicioso del Imperio, que consiste en apoderarse de los recursos naturales que tiene esa región, hoy se trata del petróleo [energía], mañana será el agua dulce y la biodiversidad.

Entonces, los poetas debemos usar nuestra mejor arma para combatir el horror, la ignorancia o la inconciencia de los hombres, esa arma es el poema, esa manera corta de expresar algo grande, esa forma de decir en breve algo que envuelve un sentimiento enorme al interior mismo de las entrañas del alma. El poema es el lenguaje misterioso que brota inexplicablemente desde la fuente que nutre la vida sentimental del ser, eso que llamamos inspiración. Es una forma de comunicación entre el yo terrestre y la voz misteriosa que susurra en los adentros. El poema puede ser tan potente, que si lo usamos bien, lo podemos convertir en un arma poderosísima para combatir los sentimientos grises de estos locos que nos gobiernan. Hacia allá se encamina mi ambicioso proyecto: Crear un ejército de poetas guerreros cuya arma sea la palabra que se expande por el mundo como un torrente de resistencia hacia lo que mata la vida y la felicidad.

Estoy consciente del peligro que implica este proyecto; no hace mucho, hace algo así como dos mil años, eran los tiempos de Imperio romano, un hombre joven entró a Jerusalén hablando de amor y de paz, su arma era la palabra, todos sabemos cómo terminó su aventura. No me extrañaría que en algún tiempo más, nos acusen de terroristas intelectuales, y nos persigan por todas partes, pero aún así vale la pena dar esta batalla por la vida y la paz.

Por eso llamo a los poetas del mundo a involucrarse activamente en los problemas que aquejan a sus comunidades, sobre todo allí donde los hombres pierden la razón y el sentido esencial de nuestra existencia. La poesía debe comenzar a jugar su rol en estos tiempos de guerra, de exterminios, de hambre, de secuestros, de injusticias, de calentamiento global del planeta y de las nuevas pestes que carcomen la mentalidad de quienes detentan el poder y deciden sobre los destinos del mundo.

Llamo a nuestro Cuerpo Diplomático Poético a hacer de lo suyo y a actuar allí donde sus buenos oficios son necesarios, y a pensar en cómo ser más eficaces en nuestro histórico cometido por la humanidad. Serán temas para nuestro Primer Congreso de Poetas del Mundo donde acudirán poetas de todo el planeta.

¡VIVA LA VIDA!

Luis Arias Manzo* Fundador y Secretario General del Movimiento Poetas del Mundo

http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=377


Congreso Mundial de Metapoesía en Maracay

Los días 3 al 6 de ABRIL del presente año, se realizará en Maracay, el III Congreso Internacional de Metapoesía, el cual tendrá como anfitrión al Instituto Pedagógico de Maracay (UPEL-Maracay).

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METAPOETAS
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PAPELES DE LA METAPOESIA
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Poemario de Ana María del Re

La noche todavía es el nuevo poemario de la poeta y traductora Ana María del Re. La presentación estuvo  a cargo del poeta Armando Rojas Guardia. Ella es Licenciada en Letras y en Francés; Maestría en Literatura Hispanoamericana; estudios de doctorado. Profesora universitaria de Lengua y Literatura. Antóloga, traductora, ensayista, investigadora. Coordinadora del Taller Literario "Anagrama". Entre sus poemarios publicados Trazos (1990),  y Nocturnos (bilin. 1998).

II Certamen de Relato Breve Artesanías Literarias

La revista Artesanías Literarias (www.artesanias.argentina,co.il) convoca al II Certamen de relato breve con el propósito de alentar y difundir la creatividad literaria y su expresión en internet. Los participantes deberán enviar sus trabajos mediante correo electrónico por adjunto a las siguiente dirección: andresaldao@gmail.com . En el “asunto” del mensaje deberá indicarse el seudónimo, en primer lugar, y luego "II Certamen de relato Artesanías 2008". Los relatos serán escritos en idioma castellano, tema libre, y tendrán una  extensión mínima de cuatro (4) páginas tamaño A4 y máxima de cinco (5), a doble espacio, en letra verdana cuerpo 12. Podrán participar escritores de cualquier parte del mundo, mayores de 18 y hasta 99 años, noveles o con trayectoria literaria. Los relatos deberán ser inéditos, no publicados con anterioridad en otro medio, real o virtual, ni haber recibido premios en concursos. Tampoco podrán participar al mismo tiempo en otro certamen literario. Cada participante podrá presentar un solo texto. Los relatos deberán firmarse con seudónimo. En correo electrónico aparte se escribirá el seudónimo en el asunto, y por adjunto el nombre, apellidos, número de DNI, dirección postal, dirección electrónica y teléfono de contacto. Se adjuntará allí un breve currículum del participante. ¡No mandar seudónimo y datos en un adjunto, y el CV en otro! El plazo de entrega finalizará el día 15 de mayo de 2008. El fallo del jurado tendrá lugar el 31 de mayo de 2008.  Serán otorgados cinco primeros premios, del 1 al 5. En caso de relatos meritorios, el jurado podrá otorgar menciones de honor (hasta un máximo de cinco). Los premios consistirán en la publicación de lo relatos ganadores en una Antología virtual de la editorial Artesanías Literarias, tanto del texto ganador como el de todos los otros finalistas (hasta cinco), y las menciones de honor a cada uno de los ganadores se le otorgará un diploma.


La invasión de las sombras domésticas en el poema “Junio”, de José Barroeta

por Juan González Soto

El título del poema que se glosará a continuación es el nombre del mes en que murió José Barroeta Paolini. El día 5 de junio de 2006 agonizaba en la ciudad venezolana de Mérida. Apenas unos días después aparecía, en la editorial Candaya de Canet de Mar, la edición de Todos han muerto (Poesía completa 1971-2006).

“Junio” pertenece a su tercer poemario, Arte de anochecer (1975), poemario que —según opina Gregory Zambrano— puede leerse como una historia de vida atravesada por múltiples signos, pero con un solo surco y un solo recorrido, la síntesis consciente de la caída. Esa dimensión temática de acercamiento hacia la caída, hacia el anochecer, hacia la muerte, está eficazmente representada en el poema elegido. Y hay otro elemento particularísimo de la obra general de José Barroeta que también brilla en el poema. Este elemento lo designó en el prólogo de su Antología, publicada en 1985:

En mi obra es fácil observar el uso de diversos lenguajes, siempre unidos o vinculados por un lirismo espontáneo, por una aceptación del universo íntimo en el que las sombras domésticas se multiplican y abordan los temas de la muerte, el amor y, en un tiempo último, los variados rostros o confines que surgen del encuentro de lo vivencial, de una realidad en la que ser huésped supone rebelarse contra la idea de azar y situarse en otras regiones en las que todo acto prodigioso es humo, revés de una historia de iluminaciones que ceden paso a la miseria.

Ese lirismo espontáneo, el empleo del lenguaje mediante voluntariosos impulsos, podrá comprobarse en este poema cuyo título invita al lector, o le acerca, hacia la lectura de un capítulo más de un diario. Más allá de la anécdota, debe informarse de que en no pocas ocasiones José Barroeta ha elegido el nombre de un mes del año como título: “Octubre” está incluido en el poemario Todos han muerto (1971);“Noviembre” y “Junio” aparecen en Arte de anochecer (1975); “Marzo”, “Julio” y “Enero - 4 y 30 a.m.” forman parte del poemario póstumo Elegía y olvidos, que se entrega en la edición Todos han muerto. Poesía completa 1971-2006 (2006).

El poema titulado “Junio” está incluido en la segunda parte del libro Arte de anochecer, parte cuyo nombre es “Fluvial”, y sigue al poema que da título al libro, “Arte de anochecer”, poema ampliamente glosado y que es tenido por particularmente significativo de la producción de José Barroeta. Si se acepta que nunca es azarosa la ordenación de los poemas en el unitario conjunto de un libro, la cercanía a “Arte de anochecer”, otorga una especial significación al poema cuyo comentario se inicia aquí mismo.

“Junio” posee una belleza tan sobrecogedora como enigmática. Está precedido por una dedicatoria: A Luis y Betania.

1           De qué tonalidades al mirar en el
amanecer
están hechas mis manos
y afuera, en el mundo,
5          qué coloridos tienen las raíces
y la piel del sapo recién salido apenas
de la charca.
Qué orígenes tiene esa sombra
que cae en mi pecho
10        como los duraznos,
atraída a mi soleada habitación
por la gravedad de mis nervios
o por el oblicuo temor
de que se quede allí,
15         por siempre,
o impida el paso a la sombra
verdadera.
De qué susto están hechos mis
latidos
20        en los momentos en que se escucha
un gallo misterioso
y el cielo es un azul de lactancia
que conmueve,
que impulsa sin tiempo alguno hasta
25        el fin.

El poema está compuesto por veinticinco versos en los que el metro parece haber sido olvidado; no, desde luego, el ritmo. Una observación detenida permite comprobar que el poeta ha partido los versos sin haber dejado muestras tipográficas de las unidades versales. Sin embargo, el lector atento, aún más el delicado oyente, percibe, asombrado, que la primera estrofa está constituida por endecasílabos y heptasílabos. Puede evidenciarse en la siguiente transcripción en la cual se indican las unidades de once y siete versos: De qué tonalidades al mirar | en el amanecer | están hechas mis manos | y afuera, en el mundo, | qué coloridos tienen las raíces | y la piel del sapo recién salido | apenas de la charca. La segunda estrofa deja de lado, tal vez olvida, esa delicada adecuación a los metros clásicos. Cabe pensar y convenir que la irregularidad del metro puede resultar positiva, ya que evita que el oído se adormezca; además, confiere al texto la viveza de la naturalidad conversacional. Finalmente, en la tercera estrofa aparecen, de nuevo, dos endecasílabos. El primero abre la estrofa, De qué susto están hechos mis / latidos (18-19); el segundo cierra el poema, que impulsa sin tiempo alguno hasta / el fin (24-25).

Este inhabitual aparato, esta alterada combinación, ha de mostrar algo más que el mero capricho del poeta. Dado que es una posibilidad elegida, una solución constructiva que el poeta escoge frente a otras diversas que ha descartado, debe colegirse que hay motivos que justifican esa opción preferida. Porque no puede valorarse de igual manera el uso caprichoso o antojadizo de una confección que el preciso ajuste a las exigencias o necesidades de un contexto elaborado con precisión. En el caso concreto del poema “Junio”, el lector tiene ante sí una secuencia constituida por tres estrofas. Cada una de ellas no es sino un período que presenta sendos interrogantes.

La primera estrofa-interrogación se halla en los versos 1-7. En realidad contiene dos interrogaciones, las siguientes: De qué tonalidades [...] / [...] / están hechas mis manos (1-3) y qué coloridos tienen las raíces / y la piel del sapo (5-6). Entre ambas interrogaciones hay una separación esencial, y plenamente significativa: Se halla en el cuarto verso, el centro exacto de la estrofa. El verso y afuera, en el mundo (4) está indicando los dos ámbitos hacia los que dirige las interrogaciones, el yo expresado mediante mis manos (3), y cuanto le rodea, el mundo (4).

Parece evidente que esta primera estrofa es poseedora de dos rasgos que la hacen particularmente especial dentro del poema. Por un lado, está compuesta mediante versos endecasílabos y heptasílabos; por otro, es poseedora de dos interrogantes, uno referido al yo del poeta y el otro al mundo. No obstante, el objeto sobre el que centra la interrogación es uno único, dado que las palabras ‘tonalidades’ (1) y ‘coloridos’ (5) pueden considerarse sinónimas. En efecto, ‘tonalidades’ significa ‘sistema de colores y tonos’, y ‘coloridos’ atañe a ‘las disposiciones y grados de intensidad de los diversos colores’. En cualquiera caso, el poeta se interroga en la primera estrofa acerca de las tonalidades de sus propias manos, de sí mismo, en definitiva, y, en seguida, acerca de los coloridos de elementos de la naturaleza, las raíces (5), y la piel del sapo recién salido apenas / de la charca (6-7).

La segunda estrofa-interrogación se halla en los versos 8-17. El poeta muestra una única interrogación: Qué orígenes tiene esa sombra / que cae en mi pecho (8-9). La palabra ‘sombra’ adquiere una especial significación ya que se muestra en el arranque de la estrofa, en el verso 8, como acusativo del verbo y vuelve a aparecer al final de la estrofa, en el verso 16, como dativo. La palabra ‘sombra’ es, evidentemente, una metáfora que el lector debe desentrañar. Algún comentarista, Ramón Ordaz concretamente, ha dicho que en el primer poemario de José Barroeta, Todos han muerto (1971), hay evidentes resonancias del peruano César Vallejo. Es absolutamente cierto. Los ecos están marcados en el mismo título. El poema lxxv de Trilce (1922) se abre y se cierra con un verso escalofriante: Todos estáis muertos. La afirmación que César Vallejo marca en presente, José Barroeta lo establece como absolutamente definitivo en el título de su primer libro de poemas: El verbo anunciador que eligió el poeta de Santiago de Chuco era un verbo copulativo en presente (‘estáis’) queda transformado en un verbo intransitivo en pretérito (‘han muerto’), tal vez más tajante o, cuando menos, más definitivo. El poeta venezolano plasmaba en la mera cubierta de su primer libro y en su poema central una diáfana evocación de César Vallejo.

En el caso del poema que ahora ocupa este comentario, en la concreta presencia de la metáfora ‘sombra’ también laten los versos de un poeta, el español Miguel Hernández. Los versos que inician uno de los sonetos de El rayo que no cesa, poemario publicado en 1936, unos meses antes del inicio de la infamante Guerra Civil Española, son los siguientes: Umbrío por la pena, casi bruno, / porque la pena tizna cuando estalla. La palabra ‘pena’ es abundante en este poemario del poeta nacido en Orihuela. El concepto que expresa no es sino dolor, tormento, tristeza. A ese concepto alude José Barroeta mediante la metáfora ‘sombra’. Convendrá recordar sus versos: Qué orígenes tiene esa sombra / que cae en mi pecho (8-9). Parece evidente que la oscuridad a que alude el adjetivo ‘bruno’ que eligió Miguel Hernández, es la misma oscuridad a que se refiere el sustantivo ‘sombra’ que José Barroeta ha preferido. Aquella total invasión de oscuridad a que llevaba la pena al estallar es nombrada ahora aludiendo a la caída de la sombra sobre el pecho del poeta.

Es momento oportuno para colegir la razón por la que el poeta decidió componer esta segunda estrofa-interrogación desestimando continuar con endecasílabos y heptasílabos. Parece como si así se insinuara más rotundamente el intenso dolor, el creciente tormento expresado en los versos. En definitiva, el alejamiento del metro clásico configura esta estrofa segunda, y colabora a que aparezca de manera más firme, la presencia del dolor, del abatimiento.

La pregunta que contiene la segunda estrofa alude a cuál es el origen del dolor, de dónde nace. No hay una respuesta única para esa pregunta. Se muestran dos direcciones o caminos posibles de esa sombra que ha sido atraída a [la] soleada habitación (11) del poeta después de haberle inundado el pecho. Dos causas diversas son enumeradas: La primera, por la gravedad de mis nervios (12); la segunda, por el oblicuo temor / de que se quede allí (13-14). Esta última causa o razón abre, a su vez, dos temores: Bien que el dolor perdure eternamente, por siempre (15) es el verso elegido por el poeta, o bien que impida el paso de la sombra / verdadera (16-17). De nuevo el lector tiene ante sí el vocablo ‘sombra’. Pero esta vez su significado no es el mismo que tenía en el verso 8. Es momento de recordar las palabras que José Barroeta escribiera para el prólogo del volumen Antología (1985). Hablaba, recuérdese, de ‘lirismo espontáneo’. Sintagma que no denota que el verso nazca sin causa aparente, sin atención, previsión o cuidado. No hace referencia a ningún tipo de automatismo, sino a todo lo contrario, a que el verso brota del impulso del poeta, del medido ejercicio de su voluntad pero dejando espacio de actuación abierta a la intuición, a la iniciativa nacida de la percepción de lo íntimo, aunque no medie el razonamiento pero sí la comprensión instantánea. Aceptar tal principio de composición conduce a que un mismo referente pueda cambiar de significación. En definitiva, el lirismo espontáneo del que parte el poeta lleva a que el significado de una metáfora pueda convertirse en otra. Así, la palabra ‘sombra’ que en el verso 8 era metáfora referida a ‘dolor’, ‘tormento’, ‘tristeza’, en el verso 16, el impulso del poeta, su voluntarioso empeño lírico, le lleva a entregar una nueva metáfora empleando la misma palabra, idéntico referente. La segunda estrofa-interrogación se cierra con el sintagma sombra verdadera (16-17), que alude metafóricamente a ‘la muerte’. El poeta parece anunciar que al dolor, al quebranto que se alberga en su pecho, aquella primera sombra que aparecía en el verso 8 le espera una aflicción, una pena aún mayor, la sombra verdadera del verso 16, la muerte inexorable.

La tercera estrofa-interrogación, versos 18-25, presenta una última pregunta. Es presentada mediante un espléndido endecasílabo: De qué susto están hechos mis / latidos (18-19). El lector tiene ante sí dos metáforas: Una de ellas, susto (18), es particularmente llamativa, frente a la otra, latidos (19), que presenta un referente cómodamente admisible. Dado que ‘latido’ es cada uno de los golpes alternativos del corazón en sus sucesivas sístoles y diástoles, la metáfora alude a ‘avance vital’, ‘vida’, en definitiva. Previamente, el poeta presentó otra de índole más compleja, susto (18), y lo hizo como concepto central: En los momentos en que los latidos, los avances del corazón, son percibidos mediante un ruido extraño, un gallo misterioso (21), y mediante una visión no menos singular, un azul de lactancia (22). Es en esos momentos cuando el ‘susto’, el sobresalto, el temor, aparece de manera repentina, tal vez impensada. Y causa miedo, pavor, si bien el poeta eligió los verbos conmueve (23) e impulsa (24). Ambos son transitivos, aunque sus respectivos acusativos parecen haber sido elididos. Pero no es así: Ambos acusativos no pueden ser sino la primera persona; es decir, [me] conmueve, [me] impulsa. Así, el susto al que se aludía es la comprobación de que los latidos, el paso del tiempo, además de conmoverle, le impulsan hacia una comprobación especialmente dolorosa, hacia el hecho irreductible de que todo camina hacia el fin, hacia la muerte.

Parece evidente que mediante el poema titulado “Junio” José Barroeta plasma de una manera poética cuanto apuntara en el prólogo para el volumen Antología (1985). El poeta afirmaba entonces que las sombras domésticas se multiplican y abordan los temas de la muerte, el amor y el tiempo. Y tal vez sea en este poema, en “Junio”, donde aparezcan de forma más evidente y definida esas sombras domésticas que invaden el tiempo y anuncian la muerte.

José Barroeta desarrolla un poema de una belleza turbadora. Lo presenta en forma de enigma que el lector debe resolver. En tres estrofas, que no son sino otras tantas preguntas, desarrolla el despertar y el encuentro con el mundo, el nacimiento o aparición del dolor, y llega, finalmente, a la premonición de la muerte. Los versos que, respectivamente, abren y cierran la estrofa final, dos espléndidos endecasílabos, plasman, unidos, el acercamiento o presagio de esa caída final: De qué susto están hechos mis latidos | […] | que impulsa sin tiempo alguno hasta el fin.


“Laberinto íntimo” de Ester Vallbona

Laberinto íntimo es el resultado de quince años de creación poética (1992-2007). A modo de edición conmemorativa, la autora recoge en este volumen dos libros de poemas inéditos en papel hasta ahora: El verbo presentido (finalista del XXVIII Premio Internacional de Poesía «Ciudad de Melilla» en 2006) y Versos adversos, así como una decena de poemas sueltos y una sección de prosa poética. 
Ester Vallbona, filóloga por convicción, correctora editorial de profesión y escritora por devoción, se atreve con todos los géneros: poesía, relato, cuento infantil, teatro, microtexto…, y ha cosechado en los últimos años varios premios:
En mayo de 2004, el Teatro Ponent de Granollers representó la obra colectiva Dones sota traïció, en la que Ester Vallbona participó con el texto dramático «Flores para Ana».En junio de 2006, su relato Conversaciones a solas fue finalista del III Certamen de Narrativa Breve Canal de Literatura.En octubre de 2006 quedó finalista en el «XXVIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla» con su libro de poemas El verbo presentido, que figura en Laberinto íntimo. En abril de 2007, ganó el primer premio del V Premio de Cartas de Amor, organizado por el Ayuntamiento de Granollers (Barcelona), con su texto Carta de amor de un desconocido. Esta autora colabora en varias páginas web literarias y, desde hace tres años, tiene su propio blog, La Letra Escarlata.
A manera de ejemplo:

A PROPÓSITO DE UN INSTANTE

Por un segundo he asistido
al derrumbe inminente de tus ojos,
y te he visto ganarles la batalla.

He visto una lágrima
nacer y morir en un instante,
sin tiempo para quejarse.

La he visto reflejada
en el espejo empañado de tus ojos,
buscando una salida,
y la he visto retroceder,
de nuevo,
vencida.

Has conseguido postergar la pena para más tarde,
guardarla para ti sola,
quizá para protegerme de ella.

Pero es imposible.

No rehuyas el consuelo amigo.
No me niegues la oportunidad de dártelo,
en ese instante,
segundo acaso,
en que me has hecho testigo mudo
de tu melancolía
y he muerto y vuelto a nacer
a la vida
sin tiempo para quejarme.

 

DÉJAME DECIRTE

Déjame decirte lo que ayer no supe.
Deja que llene, para siempre, mi carne de calma.
Déjame contarte por qué no pude darles
más que espadas a tus labios
y abrojos a tus manos.
Déjame que llore hoy la dicha perdida,
déjame pasar cuentas con este torpe ser
que habita en mí a escondidas.
Si no te di lo que esperabas,
si no busqué dentro de mí,
fue por temor a que,
detrás de espadas y abrojos,
creciera fuerte una flor con tu nombre.


María Granata: esencia, palabra, emoción poética

por Esteban Moore

En 1942 María Granata da a conocer su primer libro de poemas, Umbral de tierra. La edición fue auspiciada por la revista Conducta, una publicación del Teatro del Pueblo, fundado en 1930 por Leónidas Barletta, institución que llevaba a cabo un amplio programa de extensión cultural. Este libro inicial de la autora no pasaría desapercibido en el panorama poético de la época; obtuvo dos destacados reconocimientos: el segundo premio de poesía de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, y el Martín Fierro, otorgado éste por la Sociedad Argentina de Escritores, distinciones que situaron a María Granata en un lugar de referencia entre los poetas de la denominada Generación del cuarenta.

El momento histórico, no está de más recordar, estaba atravesado por un profundo escepticismo, producto de la Segunda Guerra Mundial. Occidente y Oriente se hallaban entregados a la guerra y la destrucción, asistidos por el progreso industrial y el desarrollo tecnológico que pusieron a disposición de las partes en conflicto armas con la capacidad de multiplicar la muerte en proporciones hasta entonces nunca imaginadas. La blitzkrieg (guerra relámpago) germana, ensayada en Polonia en septiembre de 1939, fue el primer paso de una larga serie, que transformaría una parte substancial del mundo en un gigantesco campo de batalla. La guerra culminaría pocos años después en Japón, donde la humanidad pudo testimoniar los alcances del perfeccionamiento científico y su aplicación fáctica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. 

Las opiniones de Percy B. Shelley, incomprendidas en su tiempo, consideradas una exageración de su parte, un exceso de la imaginación, resultaban ahora a la luz de los acontecimientos, reales, y adoptaban definitivamente las vestiduras de la profecía cumplida. En su Defensa de la poesía (1821, publicada por primera  vez en 1840) el poeta sostenía: “El cultivo de las ciencias que han ensanchado los límites del imperio del hombre sobre el mundo exterior ha estrechado, en la misma proporción, debido a la carencia de la facultad poética, los lindes del mundo interior; y el hombre, luego de haber reducido a esclavitud los elementos, sigue siendo un esclavo él mismo  [...] ¿De qué otra causa procede el hecho de que los descubrimientos que deberían haberla aligerado han añadido un peso más a la maldición de Adán?” 1

En este contexto surgen varias voces en el panorama poético argentino que procuran un regreso a lo que ellos de diversas maneras se refieren como la esencia de la poesía. Aquello a lo cual alude Heidegger en su trabajo sobre Hölderlin: “La poesía es el acto de establecer por la palabra y en la palabra. ¿Qué es lo que se establece de este modo? Lo permanente. ¿Pero, entonces puede lo permanente ser establecido? ¿Acaso no es eso que ha estado siempre presente? ¡No! Incluso lo permanente debe ser fijado para que no nos sea arrebatado, lo simple debe ser separado de la confusión, la proporción debe ser establecida frente a aquello que carece de la misma.”2

Estas voces se nuclearían en principio en las revistas Canto (1940); Huella (1941); Verde memoria (1942); Ángel, alas de poesía (1943-1950);  Ínsula (1943-1946);  Perfil (1943); Cosmorama (1943-1945);  Papeles de  Buenos Aires (1943-1945);  Contrapunto ( 1944-1945) y Disco (1945-47); e integrarían el conjunto de poetas conocido como neorrománticos. Ellos serían los continuadores del antiguo enfrentamiento entablado por el poeta con el racionalismo moderno, reponiendo en escena “una tradición tan antigua como el hombre mismo [...]  me refiero a  la analogía, a la visión del universo como un sistema de correspondencias y a la visión del lenguaje como el doble del universo.3
 
Esta sería uno de las cuestiones centrales de sus poéticas. Los poetas de la generación del cuarenta también se caracterizarían, como algunos de sus poetas de referencia, entre los cuales se cuentan Rainer María Rilke y O.W. de Lubicz Milosz, por ostentar una fe desesperada en la palabra y, en la creencia, que ésta poseía el poder de reconstituir el mundo. Adhieren a la libertad creativa, la espontaneidad, la sinceridad, y el compromiso emocional. Apelan al juego de la imaginación, a una imaginería funcional y la escenificación de lo oscuro y lo difuso. Las respectivas obras de estos poetas están asimismo cruzadas en cada uno de los casos y, de diversa manera, por la religión, las ciencias ocultas, la metafísica y la mitología.

En la obra de María Granata, será el propio lenguaje el que se constituirá en su máscara; el conflicto entre la identidad empírica y la poética está allí representado en el cuidadoso, certero y preciso entramado de las palabras, en el ritmo que producen, el que recrea una música en la que resuenan los ecos de Góngora, Quevedo, San Juan de la Cruz; es decir, de la lengua castellana en todo su esplendor. Asimismo, y deliberadamente utiliza en su vocabulario ciertos términos que por su arcaismo benefician al poema con un cierto extrañamiento, el que tiene por misión expandir el efecto poético del mismo.

La mirada de ese yo que se escuda en la lengua es amplia, desde el aquí y ahora, desde el territorio habitado, se extiende abarcadora hacia otras dimensiones, hacia el mundo en su totalidad: “Apoyada en el muro de la huerta./O en el muro del mundo. Bien atados / los brazos a la espalda. Sin llamados. / Sin amor. Sin umbrales. Viva y muerta.”

La doliente realidad de ese mundo halla en el exaltado lirismo, en la forma, en el metro y la rima, no su negación, sino todo su contrario, la confirmación del hecho, del cual la belleza dará testimonio ineludible con el único fin de transformar esa experiencia en un bien durable. Afirmaciones acerca del transcurrir de la historia que resistan los embates del tiempo, en tanto éstas se constituyen en una expresión perdurable. Ejemplo de ello es su  poema El soldado muerto: Desde tu mano sube / el fusil como un lirio congelado./¡Qué diferente de las otras muertes / tu muerte de soldado! // Por tus ojos abiertos / pasa el aire, y el cielo se detiene…/ ¿Quién cerrará tus ojos /¡ay! antes que esta hierba te encadene? // Nadie busca tu voz./ Solamente ese viento sin colores / que te seca la sangre, / sobre tu piel violácea arroja flores.

En 1946, publica Muerte del adolescente, al que le seguirá en 1952 su tercer volumen de poemas, Corazón cavado (1952, Premio Consagración provincia de Buenos Aires). La poética de la autora se caracteriza, como lo señala David Martínez, por los siguientes rasgos: “Angustia, transfiguración, deslumbramiento, por una parte; por otra, ardor y anhelo contemplativo,  en recoleta profusión de ensueño, trasvasados a una cósmica presencia de la luz, el  viento y el paisaje de una tierra idealizada, enumeran la calidad de su fervor expresivo y emocional.” 4

Luego de un silencio de más de una década publicará Color humano (1966) en el que sorprende incorporando a su poética una nueva perspectiva, en la que el alto grado de intimismo de su obra anterior y el ideal estetizante abrirán paso en esta nueva etapa a una decidida preocupación por el hombre, por ese hombre que no rehuye la trascendencia del espíritu y, que sin embargo, no logra abstraerse de su realidad objetiva, de lo cotidiano. El rigor formal de la autora persiste como el duro granito o el ‘acicalado acero’ del que nos habla Quevedo. Ahora lo demuestra en la cuidadosa elección de sus palabras y en una natural musicalidad que va más allá del objeto cuyo fin es introducirnos en la tradición poética de nuestra lengua, cargando de connotaciones lo significado.

Hacia finales de la década de los 40 comienza a colaborar en el diario El Mundo, donde a partir de 1950, publicará semanalmente un cuento infantil, treinta de los cuales fueron publicados bajo el título de El gallo embrujado (1956), al que le seguirían, entre otros muchos títulos, La ciudad que levantó vuelo (1980), Pico de cigüeña, trompa de elefante (1982), Cuentos azules y blancos (1983), Piupi y la casita de los invisibles (1986, Santiago de Chile), La fiesta de los lagartos (2003) y Agustín y el meteorito(2004); estableciendo a María Granata como una de las escritoras más destacadas y significativas del género, lo que le valió en 1988 el Premio Nacional de Literatura Infantil.

Paralela y simultáneamente a estas actividades María Granata  decide incursionar en otro género, sorprendiendo a sus lectores, en 1970, con  Los viernes de la eternidad, una novela de prosa cristalina y poética que obtuvo el Premio Emecé (1970) y el Premio Selección Nacional correspondiente al período 1971-1974 y, que fuera llevada  al cine en 1981, por Héctor Olivera. A esta le siguieron: Los tumultos (1974, Premio Strega 1976); El jubiloso exterminio (1979); El diluvio y La Guerra (1981); El visitante (1983); La escapada (1988, finalista del premio Rómulo Gallegos, Venezuela); El sol de los tiempos (1992) y Lucero Zarza (1999).

En 2003, pone fin a su largo silencio poético publicando Cerrada Incandescencia, volumen que se reeditó en Madrid, España (2006). En este nuevo libro de poemas, sostiene Ana Quiroga Larrieu: “... como en sus primeras obras, persiste un sujeto poético que tiende a la reflexión metafísica, abordando una temática diversa: el amor, la vida, la muerte y la eternidad...”.

En la actualidad la belleza como ideal enfrenta nuevas dificultades, es analizada desde una nueva óptica, la de los estudios culturales; un amplio campo interdisciplinario que involucra la crítica literaria, la filosofía y las ciencias sociales. Esta disciplina no se interrogará respecto de cuales son los modos en que el arte invoca lo trascendental o si un objeto en particular es bello. Se centrará, principalmente, en las circunstancias históricas en las cuales nació la idea de la belleza como valor trascendente y cuales han sido las consecuencias de las formas de pensamiento que guiaron este proceso. Este panorama podría recordarnos un título del poeta Aldo Pellegrini Para contribuir a la confusión general (1965); desorden, desconcierto cuyo único antídoto se halla en la esencia de la lengua, en sus atributos y señales: “... la palabra es nuestro rostro inmerso/ en los interrogantes / de que estamos hechos. / ¿Cómo volverla ímpetu, / respuesta para siempre...”.

En la poesía de María Granata la vida, el amor, la muerte, las lágrimas y el dolor (temática a la que están expuestos todos los mortales a su paso por esta tierra) se hallan en plena lidia, contenidas sólo por un apasionado candor, cuyo vehículo es un lenguaje depurado y sublime, destinado a transmitirnos la emoción, nacida ésta de una profunda sensibilidad. En su voz la música de la lengua cobra nuevas fuerzas reintroduciéndonos en los aspectos fundamentales de nuestra tradición poética y en los aspectos elementales de la vida humana. Y si Ezra Pound no estaba equivocado podemos repetir su consigna: “En poesía lo que ha de sobrevivir es la emoción.”

  1. Percy  Bysshe Shelley: Defensa de la Poesía,  Cuadernos de Grandes ensayistas, colección  dirigida por Eduardo Mallea; traducción de  J. Kogan Albert; Emecé, Buenos Aires, 1946.

 

  1. Martin Heidegger: Hólderlin and the essence of poetry, en The Critical Tradition, ed. David H. Richter, traducción Douglas Scott,  Bedford /St. Martins, New York, 1998.
  1. Octavio Paz: Los hijos del limo, Seix-Barral, Barcelona 1974.

 

  1. Maria Granata, en Enciclopedia de la literatura argentina. Pedro Orgambide y Roberto Yahni ed,. Buenos Aires, 1970.

La muerte de Alain Robbe-Grillet

El escritor francés Alain Robbe-Grillet falleció a los 85 años de edad, dejando un valioso legado de decenas de obras literarias a menudo provocadoras así como una huella en la gran pantalla.  Fue una figura legendaria de las letras francesas, así como autor de una decena de películas, que navegaron entre el erotismo y la investigación formal. Elegido en marzo de 2004 en la Academia Francesa para sustituir a Maurice Rheims, nunca fue recibido oficialmente y no ocupó ni una sola vez su asiento.

Nacido el 18 de agosto de 1922 en Brest (noroeste), este ingeniero agrónomo fue encargado de misión en el Instituto Nacional de Estadística (INE) de París entre 1945 y 1948, antes de ocupar un cargo de ingeniero en el Instituto de Frutas y Cítricos Coloniales entre 1949 y 1951. Pero en los años 50 se consagró a la investigación innovadora sobre la escritura y se convirtió en uno de los principales defensores teóricos de la "nueva novela", una corriente literaria de los años 50 y 60 que se opuso a las formas novelescas tradicionales.

Al lado de Robbe-Grillet militaron en esa tendencia escritores como Michel Butor, Samuel Beckett, Claude Simon y Nathalie Sarraute, todos ellos partidarios de dar al lector material para imaginar y no para ver, denostando por ejemplo las tramas lineales de la intriga.

Sus primeros títulos Las gomas (1953), El mirón (1955) y La celosía (1957) se convirtieron en verdaderas reivindicaciones de 'la nueva novela' y contribuyeron a hacerle un nombre en el extranjero.

Al tiempo que escribía, Robbe-Grillet fue consejero literario de la editorial Minuit (1955-1985) y miembro del Alto Comité para la Defensa y la Expansión de la Lengua Francesa (1966-1968). También tuvo tiempo de ejercer la docencia en las Universidades de Nueva York y Washington y dirigió el centro de Sociología de Literatura de la Universidad de Bruselas entre 1980 y 1988.

Incansable provocador de fantasmas sadomasoquistas que a menudo complacieron más en el extranjero que en su propio país, el escritor siguió agitando el mundo de las letras hasta su último libro. Una novela sentimental, publicada en 2007, en la que daba rienda suelta a historias pederastas y criminales.


Poemario de José Luis García Herrera

José Luis García Herrera, técnico químico-alimentario, poeta y crítico literario, nació en Esplugues de Llobregat (Barcelona) en 1964. Fue miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía en Barcelona y coordinador de los premios literarios Ciutat de Sant Andreu de la Barca. Ha publicado los libros: Lágrimas de rojo niebla (1990, Premio Vila de Martorell 1989), Memoria del olvido (1992), Los nuevos poetas (1994), Código privado (1996), La ciudad del agua (Premio “Elvira Castañón” 1997), Los caballos de la mar no tienen alas (2000, Premio Villa de Benasque 1999), Spelugges (2002), El guardián de los espejos(2004, accésit Premio Víctor Jara 2003), Las huellas del viento (2005, Premio María del Villar 2004), Mar de Praga (2005, Premio Blas de Otero 2004) y La huella escrita (2007, Premio Mariano Roldán 2006). El presente libro, Las huellas en el laberinto, con el que cierra una trilogía, ha sido Premio Ciutat de Benicarló 2006.

 

   LA LEY DEL LABERINTO

El viento trae huellas de lluvia. La lluvia
acarrea sombra de estrellas
y noches de escarcha por las calles mojadas.
Las calles dibujan hombres que se alejan
por ciudades y calles
que se estrechan sobre el filo del agua.
En ese trayecto las ciudades escriben historias
de voces opacas tras las ventanas, de poetas
recostados contra la pared de la soledad,
de hombres bebiéndose el tiempo y dejándose la vida
por calles que regresan con las huellas
del viento que huye con las alas mojadas.


Gregory Zambrano. “Arte de amanecer. Los laberintos órficos en la poesía de José Barroeta”. Mirar las Grietas. Diálogos Interculturales en la Venezuela Contemporánea, (2005) 33.

José Barroeta. “Prólogo”. Antología. Caracas: Fundarte, 1985, 5.

Ramón Ordaz. “Pepe Barroeta: celebridad y melancolía”. Mirar las Grietas. Diálogos Interculturales en la Venezuela Contemporánea, (2005) 221.

Memorabilia

 

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