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José Orlando Alfonzo se mueve en un mundo donde la pobreza y el azar se encuentran, donde la maldad de un miserable acecha a otro miserable y donde una intervención, al parecer prediseñada, de una voluntad no humana corrige los entuertos al tiempo que los deshace en resultados trágicos. En el cuento que da título a este volumen dos de estos miserables son protagonistas de una aventura centrada sobre un boleto de lotería marcado por una mano de ultratumba.
O reconstruye la parábola del buen hijo que regresa a casa partiendo siempre de una intervención sobrenatural. O el extraño caso de un periódico que un anciano lee sentado en un banco al borde de una carretera a la espera de no se sabe qué, y que titula en primera página …nada… …no ha sucedido nada… O el cuidador de tumbas que esconde debajo del samán donde juega dominó un niño Jesús robado casi en paralelo con la muerte de una bella muchacha que cae del caballo donde huye con su amante.
Alfonzo puebla su narrativa de seres extraños, desamparados y que, muchas veces, parecen salidos de alguna ilustración de Doré para la Divina Comedia del Dante. A ratos parece reconciliarse con la fe, a ratos la desesperanza invade las páginas en un agónico arrastrar de pesadumbre.
 
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